A medianoche, recién vuelta del hospital estaba comiéndome unos albaricoques y como una ‘madaleine proustiana’ me recordaron los que comía S. pocas horas antes de parir ese mismo día. Se las ofreció Lili para que comiera algo bueno y fresco después de tantas horas con contracciones.

S. eligió el equipo de Cumaqua después de dos partos medicalizados. Quería vivir un parto respetado, sin epidural, en que nunca se le separase de su pareja D. y de su bebé.

Me llamó Gaia a las 6 de la mañana el lunes porque S. había roto aguas. Los terceros muchas veces van rápido y decidimos que se fuera al hospital.

Acababa de volver de mis vacaciones en Zahara de los Atunes y me hizo ilusión que Z. me hubiera esperado en mi primer día de vuelta, localizada, para nacer.

Llegamos al hospital a las 7. Dilatación 1 cm, pero, para evitar el viaje de ida y vuelta en el mismo día, se quedaron en planta con pelotas de diferentes dimensiones e intimidad absoluta. Evolución espontánea.

Pasé consulta con la mente siempre un poco pendiente de ellas/os.

Sobre las 12 me llamaron, las contracciones eran más intensas y dolorosas, utilizaban las posiciones que habían ensayado con Tania. Parece siempre que Tania está presente aunque no físicamente, en los partos de quien ha tenido el privilegio de preparar con ella y de contar con su sabiduría.

Exploración igual.

A las 17 las contracciones eran mucho más intensas, dilatación 3 cm.. parecía que iniciaba el trabajo de parto… a las 20.30 las contracciones se habían espaciado.. estábamos un poco desmoralizadxs todxs, S., su pareja D que le acompañaba sonriente y pacifico desde hace muchas horas, Lili la matrona, yo.. exploración igual.

S. estaba un poco molesta con la vía y el antibiótico iv, y cuándo las madres están incómodas suele ser difícil que la oxitocina fluya…

Nuria, otra matrona, acababa de terminar el curso de preparación al parto, hablamos del caso de S. y vino a ayudarnos para que las contracciones retomasen el control, Z. evidentemente, no encontraba el camino para bajar la cabeza.

Nuria la puso en diferentes posiciones durante 10 minutos cada una, eran las 21. Los primero 10 minutos S. se serenó y se durmió, los siguientes 10 inició a gritar a cada contracción, improvisamente intensas, dolorosas, frecuentes, como por milagro. En la tercera posición, a las 21.20 estaba arcada hacia atrás con los pes en buda en el suelo y la espalda sobre la cama.

Las matronas e yo nos mirábamos satisfechas, parecía imposible que en 20 minutos la energía hubiese cambiado tanto, de un lago con aguas tranquilas a un río en llena. Los últimos 10 minutos en puente la intensidad crecía cada vez más.

A las 21.39, sólo 39 minutos después de empezar con las 3 posiciones Z. salió al mundo…

Después de todo el día de pródromos tranquilos el parto fue brutal.

Pienso que atender partos es el trabajo más bonito del mundo, y que la sabiduría de las matronas es tan importante que les estoy eternamente agradecida, y creo que S. D. y Z. también.

Alberta, obstetra