El martes pasado sobre las 14 me llamó Gaia desde la consulta. Estaba con S. una paciente de 40+5 semanas gestacionales. Estaba dilatada 4 cm y la tenía allí enfrente tan pancha en consulta sin haberse dado cuenta del camino hecho.

Yo estaba con mis numerosos hijos e hijas en la plaza donde juegan todas las tardes, un 26 de octubre, día de sol, bonito y cálido. Le dijimos que fuera al hospital cuando notara algo, allí estaba Lili, la matrona, esperándola.

Sobre las 18 me llamó Lili, la paciente seguía sin notar mucho las contracciones, pero estaba dilatada 6/7 cm. S. había parido 2 años antes, a una niña preciosa y especial, con un parto inducido y no sabía que podía llegar hasta allí con su cuerpo sapiente sin notar casi nada. No conocía su poder. Me fui para la Milagrosa. Mi padre cuidando de mis hijos/as.

Entré en la habitación naranja, S. estaba allí con la cara relajada, los labios bonitos de las que están embarazadas a término, su vestido de rayas. L., su marido, la miraba encantado. Con las contracciones cambiaba de postura, la barriga hacia adelante. Entre ola y ola nos reíamos, hablábamos, reflexionábamos sobre este parto tan diferente del anterior. S. tenía hambre, se comió un sandwich de Rodilla con paté.. estando de 7 cm!!!!!

Debe de ser que el sándwich era lo que le hacía falta. Empezó a cambiar el rumbo. Las contracciones se hicieron más fuertes y difíciles de tolerar, se colgaba de la puerta y de su pareja, seguía teniendo la cara relajada, pero se notaba mareada. Se acostó. Estaba de 8 cm.

Llamamos al anestesista. No quería sufrir y estropear haber llegado hasta allí relajada y comiéndose un sandwich. La epidural, muchas veces, en un parto instaurado permite gozar hasta el final de ello.

A las 19.45 estaba con dilatación completa, notaba la presión, algo de dolor, nada comparable con lo de antes. Seguía con la bolsa íntegra, para ella era muy importante eso, porque su primera hija había tenido una infección post parto y estuvo en UCI 10 días. Esa mochila estaba allí. Pero era el momento de empujar. 4 pujos, la bolsa se rompió sola con la cabecita saliendo. Líquido tinto, pero S. estaba viniendo al mundo, monitor perfecto.

Poco a poco la bebé se deslizó fuera, tenía 3 vueltas de cordón alrededor del cuerpo, se dio unas vueltas  al salir y se las quitó sola entre mis manos. Allí estaba, a las 19.56 en el pecho de su madre. 11 minutos de expulsivo. Fue un parto sanador. Y las dos no se han separado desde ese momento.

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Alberta, obstetra

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