Un parto intenso

Ayer me llamó Toñi, una de las matronas de Cumaqua, a las 4 de la mañana. Había llegado a la Milagrosa R, una de nuestras pacientes, en trabajo de parto. Me dijo que fuera al hospital porque todo parecía ir muy rápido. Tenía la bolsa integra y estaba ya muy dilatada. A veces al romper la bolsa espontáneamente el parto se acelera mucho.

Llegar a la Milagrosa de noche

Me tomé un café y salí de casa. Fuera de mi portal, cuándo salgo para asistir a los partos, siempre hay mucha gente. Vivo al lado de un local dónde se baila toda la noche. Me da tranquilidad salir sola en el medio de la noche y ver la acera llena de personas. Me siento segura. Y pienso cómo es diferente mi razón por estar allí de la de ellos.

El bebé en posterior

Llegué al hospital y R estaba en la bañera, dilatando. Durante las contracciones se quedaba en silencio pero gestionándolas con una calma y un control no tan comunes.
Cuándo el agua ya no le daba alivio se salió de la bañera. Su pareja estaba allí a su lado, presente, con la racionalidad de controlar que todo fuera como ella lo había deseado, como ellos lo habían pensado, escribiendo el plan de parto juntos.
R. pidió la epidural, y cómo el ritmo del parto parecía haberse relentizado un poco, le permitió descansar unas horas. Un parto que parecía rapidísimo estaba transformándose en un parto más lento.  El bebé estaba mirando hacia adelante, lo cual suele retrasar y complicar los partos. R. quería notar las contracciones pero no sufrir. Pasaban las horas y probamos muchas diferentes posiciones para que el cuello dilatara y la cabeza bajara y se pusiera en la posición correcta…con momentos de esperanza y otros de desesperanza..con infinita paciencia.

Por fin la cabeza giró y bajó con mucho esfuerzo por parte de la mami y mucho acompañamiento por parte nuestra y del futuro padre.
Con los últimos pujos y una ventosa kiwi E. nació por vía vaginal a las 13.40!

Un nacimiento bonito

Es tan bonito ver la emoción de los papás cuándo ven a su bebé venir al mundo. Y la incredulidad y gratitud de las mamás.
Ha sido un trabajo de equipo largo e intenso pero por eso muy bonito y satisfactorio.
La obstetricia es imprevisible, y cuando todo va bien te deja en el cuerpo con una energía maravillosa.

Alberta, obstetra