¿Alguna vez has pensado como tu trabajo puede estar afectando a tu diafragma pélvico?
Hoy en día es muy común que nos pasemos 8 horas sentadas, con algún momento de descanso. Pero la realidad es que nos movemos muy poco.
Esto para nuestro cuerpo en general es terrible, pero para el diafragma pélvico en particular es un horror.

Las cavidades del abdomen y el diafragma pélvico

Si visualizas las cavidades de tu abdomen y de tu pelvis como si fueran un globo será fácil que te imagines como cualquier presión que empuje este globo desde arriba lo deformará.
Estas presiones van a dirigirse a las zonas más débiles o maltratadas de nuestro cuerpo.
En muchos casos esta parte va a ser la base de la pelvis, es decir nuestro periné.

Una espacio dinámico de trabajo para cuidar tu diafragma pélvico

Por eso una forma fácil de cuidarlo en tu día a día será convertir tu jornada laboral en un espacio dinámico de trabajo. Se trata de preparar tu área de trabajo para que te sea fácil moverte lo más posible mientras sigues trabajando.

Hoy te quiero dar algunas ideas sencillas para que vayas probando:

  • Cambia de asiento cada cierto tiempo. De la silla de oficina a una fitball, por ejemplo.
  • Ten una pelota de tenis cerca y pásala por tus pies mientras estás sentada o de pie.
  • Utiliza los momentos de reuniones online para trabajar de pie durante un rato.
  • Acostumbrarte a hacer movimientos de columna o estiramientos de brazos, hombros y cuello mientras lees un informe.
  • Utiliza la regla 20-20-20: Cada 20 minutos haz un descanso de 20 segundos y observa un objeto a 20 metros de distancia. Y si añades unas sentadillas o un baile para activar tu cuerpo mucho mejor.

Por supuesto, que puedas aplicar una o todas estas propuestas dependerá de ti y de las posibilidades en tu trabajo.
Sin duda nuestra jornada laboral puede ser un buen momento para cuidarnos.

 

Artículo de nuestra fisio María Pérez

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