Salud y tecnología: La sobrepresencia tecnológica y cómo esto afecta a nuestra experiencia de ser

Desde antes y más acentuadamente después de la llegada del COVID a nuestras vidas, el formato de comunicación atravesado por la tecnología ha aumentado tremendamente su presencia en nuestras vidas. Videollamadas, formación online, mil aplicaciones en cada uno de nuestros teléfonos y ordenadores, notificaciones para cada una de estas aplicaciones, teletrabajo…

Estos medios en un primer momento nos facilitaron a muchas el poder seguir en contacto, el mantener nuestras redes o el medio de vida que hasta ahora había podido ser presencial. Estos medios también facilitaron y facilitan el acceso a información que en el día a día pudiera ser mucho más costoso encontrar si no fuera por la inmediatez y la rapidez con la que la tecnología consigue hacernos llegar la información.

No obstante, ¿se corresponde este ritmo al ritmo al que nuestro cuerpo puede procesar aquello que recibe? ¿Te paraste a sentir y pensar cuál es el impacto de esta sobrepresencia tecnológica en nuestra vida y en nuestro modo de experienciar lo que llega a nosotras y lo que desde nosotras comunicamos al resto?

Este artículo está dedicado a hacer un parón de sentir y reflexionar acerca de nuestra relación con la tecnología y lo que ello implica también con respecto a nuestra salud, a nuestro bienestar, a nuestra capacidad de elegir sobre nuestra vida, nuestros planes, nuestras necesidades…

La tecnología en nuestras vidas

La tecnología es valiosa, y a día de hoy parece indispensable para la planificación y ejecución de multitud de actividades. Es cierto que genera foros de encuentro y reflexión interesantes y de construcción individual y colectiva.

No obstante, también es interesante apuntar su carácter adictivo o invasivo en nuestro cotidiano, y cómo ello influye en la manera de relacionarnos con nosotras mismas y con el resto del entorno del que formamos parte.

Los medios tecnológicos funcionan a un ritmo rápido, de múltiple participación. ¿Nuestro cuerpo funciona al mismo ritmo? ¿Es capaz de procesar todos los inputs que llegan al mismo sin colapsar?

Os dejo unas cuantas preguntas de cara a la reflexión y al posterior cuidado de una misma y de los colectivos o grupos donde participéis:

  • ¿De cuantos medios tecnológicos dispongo para comunicarme con otras personas?
  • ¿Cuánto tiempo empleo al día/semana en los mismos?
  • ¿Cuánto de ese tiempo lo empleo para algo que me genera bienestar?
  • ¿Decido cuándo accedo a estos medios o lo realizo de manera involuntaria?
  • ¿Cuánto tiempo dedico a actividades o tareas que no tengan que ver con los medios tecnológicos?
  • ¿Cuento con otros medios para informarme de lo que sucede a mi alrededor?
  • ¿Qué sensación se genera en mi cuerpo después de estar en contacto con estos medios tecnológicos? ¿Qué necesidad demanda el cuerpo tras su uso?

Tras responder a estas preguntas quizás puedas notar qué impacto tiene en ti el uso de medios tecnológicos para la comunicación con el mundo o para tu proyecto laboral/educativo.

Quizás notando este impacto puedas saludar a las diferentes sensaciones que habitan en tu cuerpo en relación a este tema, sentir qué necesidad alberga en cada una de estas sensaciones, y tomar mayor consciencia y responsabilidad de cara a la relación que tu cuerpo y tú queréis tener con los medios tecnológicos de comunicación en su conjunto.

Algunos ejemplos de experiencias vividas en relación a este tema son:

  • Recibo mucho más de lo que puedo procesar/digerir
  • Empleo mucho más tiempo del que desearía para el uso de estos medios
  • Me cuesta encontrar actividades que no impliquen el uso de medios tecnológicos
  • Me noto cansada o estresada después de estar largos ratos con el móvil o el ordenador
  • Hoy en día parece mostrarse más necesario el uso de medios tecnológicos para llevar a cabo las tareas diarias
  • Puede ser así un tiempo, pero ¿puedo quizás hacer algún compromiso de cuidado de mi cuerpo para que esta sobrepresencia genere menos daño del que actualmente lo hace?

¿Qué hacer ante estas sensaciones?

Ejemplos de formas de cuidado para este contexto sobretecnológico son:

  • Me comprometo a terminar el día un rato antes de acostarme sin usar medios tecnológicos de comunicación
  • Me comprometo a hacer al menos dos días a la semana una actividad con mi cuerpo que no tenga contacto con lo tecnológico
  • Si me noto cansada o estresada durante el uso de un medio tecnológico paro, respiro, me doy un ratito de reposo donde estar un poco conmigo al margen de dicha tarea, para luego volver a lo que esté realizando
  • Si existe la opción a elegir, priorizo actividades presenciales a las de formato online

 

Ritmos vitales

Nuestro cuerpo es un organismo vivo, con frecuencia natural, no tecnológica. Funciona con ritmos más pausados a la tecnología y se nutre de actividades o entornos que funcionen también bajo ritmos orgánicos (caminar, estar un rato al aire libre escuchando y observando lo que ocurre, dar una vuelta por un entorno natural, cocinar, darse un baño, tocar un instrumento, conversar con una amiga en formato presencial, bailar…).

No se trata de dejar de usar medios tecnológicos, ya que a día de hoy tienen una gran función. Pero, ¿podemos notar el impacto que éstos tienen en el cuerpo? ¿Podemos hacer equilibrio entre actividades que impliquen el uso de estos medios y aquellas que estén organizadas para una frecuencia más natural?

No es fácil porque el contexto social, laboral, educativo etc, que nos rodea, parece hoy sustentarse en gran medida de dichos medios. Quizás ayudarnos unas a otras a generar frecuencias más naturales puede facilitarnos este cuidado corporal y colectivo para mantener y cuidar el ritmo natural en el que nacemos y en el que nuestro cuerpo se encuentra más seguro y tranquilo.

Podemos hacerlo individualmente y colectivamente. No se trata sólo de cuidarnos a nosotras mismas, sino que comprometiéndonos en esto con nosotras mismas también impactamos en el contexto social del que formamos parte, y así el cuidado colectivo en esta cuestión se hace más posible también.

Tecnología y cuidados, salud y tecnoclogía, ¿es un debate presente actualmente? ¿Podemos nombrarlo y desde ahí que puedan surgir alternativas de cuidados en relación a este tema?

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