Pródromos

El sábado por la noche me llamó A., una paciente embarazada de su tercer hijo a término. Empezaba a notar contracciones cada vez más frecuentes. Podía hablar conmigo tranquilamente y le dije que si estaba serena podía bañarse o ducharse para ver si las contracciones aumentaban o si era una falsa alarma. Al cabo de unas decenas de minutos me volvió a llamar, las contracciones aumentaban.

Al ser tercipara todas las ginecólogas le habíamos avisado que el parto podía ser más rápido que los anteriores y decidimos vernos en el hospital.

Primer ingreso en el hospital

Llegamos a la vez. Subimos los 4 pisos de escaleras parando en cada piso para que A. se apoyara a la pared y controlara la ola de la contracción. Poco después llegó Toñi, la matrona.

En la habitación naranja preparamos todo, hicimos el monitor pensando que M. iba a llegar pronto. Pero la exploración nos sorprendió un poco. Estaba dilatada solo 2 cm. Las contracciones no eran tan fuertes y frecuentes cómo antes. Decidimos que pasaría a la habitación en la planta para esperar a ponerse de parto. Toñi e yo decidimos quedarnos a dormir allí porque en cualquier momento podía llamarnos.

Falso inicio de trabajo de parto

Me desperté varias veces sorprendida por no recibir noticias. A las 8 fui ver a A, seguía con contracciones irregulares y espaciadas. Exploración sin cambios.

Le di el alta por falso inicio de trabajo de parto. A veces los pródromos en las terciparas son así. A. decía que le parecía todo más parecido a su primer parto.

La espera, pródromos largos

Durante todo el día pensaba que me iban a llamar y que podía no llegar a tiempo para el parto. También me decía que no había razón para acelerar las cosas. A. hubiera llamado en el momento correcto. Cómo le dijo Toñi, la matrona, iba a notar un click, un cambio por lo que ir al hospital.

Cada 2-3 horas escribía a su pareja P., ella sabiamente había desconectado el móvil. Hablé con ella a las 18.30 y dado que estaba tranquila y quería quedarse en casa decidí llevar a mis 3 hijos/as al parque.

El parto verdadero

A las 19.20 me llamó y me dijo que no podía más. Conseguí sacar a mis hijas de los columpios, ardua tarea, y llevarlas a mi pareja para coger un taxi que me pareció lentísimo y que paraba en todos los semáforos rojos entre La Latina y Modesto Lafuente. Llegamos otra vez a la vez. Destino. Ya no pudimos subir escaleras.

Pensé que M. iba a nacer en el hall o en el ascensor. La gente pasando nos decía si queríamos ayuda. Llegamos al paritorio. Toñi cómo siempre transmitía una tranquilidad y un control inigualables.

Dilatación completa. Monitor perfecto. M. iba bajando poco a poco. A. a veces dudaba pero nosotras teníamos claro de que sabía cómo hacer y que no necesitaba nada. Era firme y asertiva. Mamífera que sabe exactamente lo que quiere y necesita. Que se permite elegir. Cómo dice Ina May Gaskin: una diosa.

Parió primero la bolsa, cómo un globo lleno de líquido claro que se rompió poco antes que asomara la cabeza. Luego nació M. Fue un parto precioso. Se quedaron los 3 en fila cómo en una maternidad del Belén, abrazados.

A. feliz por haber conseguido el parto de sus sueños. Yo doy las gracias a ella y a Toñi por poder acompañar juntas partos así.

Alberta, Obstetra