Estudié psicología por vocación. Tras finalizar la carrera me formé como terapeuta familiar y de pareja con el objetivo de comprender mejor las relaciones interpersonales. La psicoterapia psicoanalítica me ayudó a profundizar en el funcionamiento de la mente humana.

Gracias al psicodrama encontré otra forma de abordaje desde el cuerpo y las emociones, tanto en procesos personales como grupales. La medicina psicosomática y psicología de la salud me ayudaron a entender mejor la relación mente-cuerpo-emociones.

Mi interés por la salud mental perinatal y mi propia maternidad me han llevado a acompañar procesos de embarazo, puerperio y crianza. Formarme en este campo me ha ayudado a ser más consciente de la influencia que las vivencias tempranas tienen en nuestras vidas, así como de nuestra capacidad para sanar heridas.
La atención a mujeres ha sido una gran fuente de aprendizaje. He realizado diversas formaciones sobre violencia, feminismos y coeducación, y soy técnica en violencia de género. Trabajo desde una mirada integrativa y de género (DSG/LGTBIQ).

Compagino mi labor en Zentro Empatía con la intervención en el ámbito público desde hace más de diez años. Entiendo la psicología clínica y la psicología social como ámbitos inseparables que se transforman y dan sentido mutuamente.

Iniciar un proceso terapéutico es uno de los mejores regalos que podemos hacernos: potenciar nuestros recursos, tomar conciencia, cambiar funcionamientos que nos hacen sufrir, amarnos y cuidarnos.

Confío en la capacidad de transformación de las personas y en esta profesión como herramienta de cambio para hacer del mundo un lugar más amable y habitable.

Psicología