La importancia de la preparación al parto

El relato de una paciente sobre la importancia de elegir con quién hacer la preparación al parto y por quién estar acompañadas.

Elegir a CumAqua y a Tania Manglano para un momento tan importante en nuestras vidas como la preparación al parto y el parto, fue, sin duda alguna, una de nuestras mejores decisiones. Quedará ya marcada en nuestra mente y corazón para el resto de nuestros días.

Con nuestra hija mayor no tuvimos más remedio que programar una cesárea porque la peque venía de nalgas. Sin embargo, esta vez anhelaba vivir la experiencia de un parto vaginal y evitar un postparto tan duro como el anterior.

Tanto en el primer embarazo como en este, hicimos la preparación al parto con Tania, fundamental para prepararnos, tanto mental como físicamente, para lo que vendría después.

La espera

Los días iban pasando y no me ponía de parto. En teoría podía tener lugar en cualquier momento, pero nunca sucedió. En primer lugar, en la semana 41+3 me practicaron la maniobra de Hamilton pero no funcionó, así que al día siguiente tocaba inducción ya que, con una cesárea anterior, Gaia, la ginecóloga con la que tuve todo el seguimiento del embarazo, consideró que no se podía apurar más.

El día del parto, llevamos a nuestra hija a su mamá de día como un día cualquiera, y a las 11:00 fuimos al hospital. Al llegar, me hicieron varios tests de Covid-19. En cuanto tuvimos los resultados negativos, pudimos estar tanto mi marido como yo sin mascarilla.

Durante el parto estuve al principio con la matrona Toñi y después con la ginecóloga Esther Romero, la matrona Inés y la preparadora y fisioterapeuta Tania Manglano, todas del equipo de CumAqua.

La inducción

La inducción que me hicieron con oxitocina no fue la clásica de hospital general (30ml), ya que, como venía de una cesárea previa, podría resultar muy agresiva para el útero, sino que fue con un goteo mucho menor, de 5-10ml.

Desde el primer momento me puse con contracciones y, con el tiempo, vieron que tenían que realizar una fisura en la bolsa y eliminar la oxitocina, ya que había un colchón de agua entre la cabeza de la bebé y el cuello del útero. Fue entonces cuando supe que me había puesto de parto: ¡empecé a dilatar con mi propia oxitocina!

El acompañamiento

En todo momento estuvimos mi marido, Tania y yo haciendo ejercicios de relajación y masajes durante las contracciones, ejercicios que habíamos aprendido y practicado en la preparación al parto (creemos que es algo indispensable), algo que hizo que fueran más llevaderas, con cambios de postura en la cama, apoyados en la puerta, fitballs, pared, etc. Cuando mi dolor llegó al punto álgido, me introdujeron en la bañera y fue una maravilla, disminuyó muchísimo el dolor y continuamos ahí todo el trabajo.

Tanto Esther como Inés se acercaban periódicamente a ver qué tal iba todo y las teníamos siempre a mano, algo que nos proporcionaba mucha tranquilidad. El momento del expulsivo duró una hora, y estuvimos continuamente los cinco juntos. Hubo momentos de dolor, sí, pero también de risa y humor, lo que en una situación tan especial y decisiva, suponía un regalo. Me sentía arropada y la compañía era inmejorable.

La coronación

El momento de la coronación fue increíble: nada más aparecer la cabecita me preguntaron si quería tocarla, así lo hice y me emocioné profundamente. Para animarme más aún, me preguntaron si quería verlo con un espejo, y así lo hicimos. Tanto mi marido como yo pudimos ver el nacimiento de nuestra niña, que inmediatamente pasó a mis brazos. Después de un tiempo prudencial para que la sangre del cordón llegara a la bebé, mi marido, encantado e impactado a la vez, pudo cortar el cordón umbilical.

Un parto natural

El parto transcurrió ya con fluidez, con mucho dolor pero, gracias al equipo y a las técnicas avanzadas de relajación con trabajo postural y masajes, conseguí dar a luz sin anestesia epidural, algo que ya casi me parecía imposible. Siempre agradeceré al equipo de CumAqua cómo me han tratado y cómo han logrado que, algo que me daba tanto miedo, resultara ser uno de los momentos más impresionantes e inolvidables de mi vida. He de decir que salí empoderada y feliz aquella madrugada del 5 de noviembre.

Gracias a todo el equipo de CumAqua por ayudarnos, animarnos y compartir esta aventura con nosotros.

Para nosotras es un privilegio poder contar con la confianza de nuestras pacientes, asistir este tipo de partos y acompañarles con la preparación al parto nos recarga de energía y nos llena de felicidad, ¡gracias a tí!