Y cómo podemos darle más espacio en nuestra vida.´
¿Qué pensamos a cerca del placer? ¿Cómo podríamos darle más cabida en nuestra vida? Si queremos pero no lo conseguimos, ¿Cuáles son los bloqueos que nos dificultan experimentarlo más? ¿Tienen que ver con algunos mandatos que están sobre-funcionando sin que nos demos cuenta? El DEBER siempre va antes que el placer… ¿y si pudieran convivir?

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¿Qué es el placer y qué tipos hay?

Como tal, el placer es un sentimiento positivo que se puede experimentar a nivel físico, mental o espiritual, y que está asociado a la felicidad, el bienestar o la satisfacción. Sentimos placer cuando saboreamos un plato que nos gusta, cuando estudiamos un tema que nos apasiona, o cuando nos divertimos o entretenemos con alguna actividad.

La respuesta de nuestro organismo al placer es la liberación de hormonas, como la endorfina, la serotonina y la oxitocina, que nos producen una sensación agradable de bienestar.

El placer físico:

Fruto de las sensaciones corpóreas, especialmente a través de la estimulación de los sentidos. Por ejemplo, las caricias y el placer sexual se obtienen en buena parte a través del tacto, mientras que el gusto y el olfato están involucrados en el placer gastronómico.

El placer mental:

Fruto de la acción de la mente. Por un lado a través de los recuerdos o las fantasías y por otro lado a través del humor o la paz. Dentro del mental estaría también el placer intelectual, fruto del entendimiento y la comprensión, es el que se experimenta al entender una idea compleja o descubrir una realidad por propia

El placer emocional:

Fruto de la conexión íntima con los demás, nace de la empatía y el amor, de la sensación de estar acompañadas en la vida, de pertenecer a algo más grande. La amistad, el amor y la intimidad que se genera en los vínculos sanos nos permite experimentar este tipo de placeres.

El placer espiritual o contemplativo:

Es aquel que obtenemos estando presentes y observando la realidad desde esa conexión con nosotras mismas. Cada persona tiene su manera particular de conectar con este placer, a través de la música, la meditación, el baile, la lectura… Habitualmente lo creativo, lo artístico facilitan esta relación.

Dificultades para conectar con el placer

Para saber qué nos dificulta conectar más con el placer, es necesario volver la mirada hacia dentro, porque va a depender de muchas cosas, y no son iguales para cada una.

Por un lado va a depender del carácter, de la personalidad… hay formas de funcionar que son más hedonistas y otras más exigentes, unas tienden más a la culpa, y otras tienen más tendencia a poner la atención en lo que falta…

Por todo esto es necesario parar y observar, sin juicio en la medida que podamos, cuáles son nuestras tendencias, por dónde bloqueamos nuestra conexión con el placer.

El placer también tiene mucha relación con el momento presente, sentimos el placer en el momento en el que estamos, por lo que entender de qué manera nos desconectamos del presente también nos dará pistas: ¿tiendo a estar siempre pensando en lo que queda por hacer, a organizar mentalmente el futuro próximo, o angustiarme con la incertidumbre de un futuro incierto? ¿o me alejo del momento actual rememorando escenas pasadas, reviviendo situaciones en las que hubiera hecho algo diferente, echando de menos aquello que fue?

Y por otro lado, ¿qué me conecta más fácilmente con el momento presente? ¿El deporte o la meditación, bailar o hacer actividades manuales que requieran de concentración? Afinar en este conocimiento sobre nosotras mismas y darle importancia y espacio es un elemento importante hacia un cambio a mejor, a caminar hacia una vida con más lugar para el placer.

La necesaria conexión con el cuerpo.

En Mujer, Deseo y Placer, libro muy recomendable donde Mireia Darder, Luana Salvadó y Eugenia Gallifa, comparten la sabiduría que ofrecen en su formación de Sexualidad Femenina, dan gran importancia para mejorar nuestra salud y sexualidad, al cuerpo y al movimiento.

“El cuerpo es el gran olvidado de nuestra cultura. Aunque existe un gran culto al cuerpo, es desde un punto de vista meramente estético. Mucho tiempo y esfuerzo para poder lucirlo, pero hemos perdido la conexión con él, con las sensaciones y las emociones. No habría ningún problema si estas no fueran el indicador de lo que necesitamos, pero da la casualidad de que ellas son el camino directo hacia nuestra salud” y por ende, a nuestro placer…

Poder ir deconstruyendo de a poco, esa crítica aplastante que le seguimos haciendo hacia este cuerpo nuestro, no es tarea fácil, pero tampoco es imposible… y merece la pena.

Para vivir con más placer, necesitamos re-conceptualizar nuestro cuerpo, y re-habitarlo con este cambio de perspectiva. El cuerpo es nuestra fuente principal de placer y desde ahí nos podríamos relacionar con él.

¿Por dónde empezar este cambio?

Por prestarle atención y dar espacio al cuerpo, es el mejor camino para estar en contacto con el presente y con los sentidos.

Y entender la importancia del movimiento para nuestra salud y nuestro placer. El estrés tensiona el cuerpo y genera toxinas como el cortisol que lo va debilitando y haciendo más rígido. El movimiento libera y drena estas toxinas, y ayuda a la generación de hormonas que aumentan la capacidad de sentir placer

Presta atención a tu cuerpo

Entonces, sugerencia para este período que viene de vacaciones, en el que podemos salir del ajetreo cotidiano. Presta atención a tu cuerpo: míralo con todo el amor que puedas, frenando el juicio. Nútrelo, ofrécete placeres tanto físicos como mentales, emocionales, espirituales…. Muévelo y gózalo, como tú prefieras, a tú forma….anda, nada, baila, ten sexo contigo misma y en compañía, y sobretodo DISFRUTA.

Julia Johansson. Psicóloga Zentro Empatía