Nuestros estilos de apego determinan muchas de las elecciones que hacemos en el futuro, como por ejemplo, en la elección de pareja.

¿Cómo se relacionan las parejas entre sí en función de sus estilos de apego? Primero aclararemos que no existen estilos de apego puros. No olvidemos tampoco que somos seres sociales y que nuestra forma de relacionarnos con los demás también será diferente en función de cómo sea la persona que tenemos en frente. Por lo tanto, nuestra manera de estar con el otro y de vincularnos al otro se verá influida por las tendencias relacionales de la otra persona.

¿Cómo se construye el apego? Diferentes tipos de apego: seguro, ambivalente, evitativo.

La construcción de un apego culmina con la creación de un Modelo Interno de Trabajo que define cómo procesamos la información. Estos modelos internos van a determinar 1) cuál es mi visión sobre mí mismo, es decir, mi autoestima y 2) qué visión tengo del mundo, es decir, si el mundo es un sitio de confianza que me puede ayudar (apego seguro), o unas veces me ayuda y otras me perjudica y no sé si es un sitio confiable (apego ansioso-ambivalente), o bien si es un sitio hostil y peligroso del que tengo que retirarme (apego evitativo.)

¿Cómo influyen nuestros modelos de apego a la hora de buscar una pareja?

Hechas estas aclaraciones, veamos cómo influyen nuestros modelos de apego en la relación con una pareja. Una persona con un apego mayoritariamente seguro, es decir, que tiene una buena autoestima y una percepción de sí misma como valiosa; que además ve el mundo como un sitio donde se puede confiar, explora con mayor facilidad a la hora de buscar pareja. Cuando establece una relación lo hace desde un vínculo sano donde hay una confianza el uno en el otro. Son autónomos. Cada uno puede hacer su vida separados y posteriormente construir y compartir un espacio común sin angustiarse por qué estará haciendo o con quién. Poseen ideas más realistas sobre el amor. Saben además que se puede romper y tienen mejores habilidades no sólo para llevar a cabo una ruptura sino también para superarla.

Relaciones de pareja en personas con apego ansioso-ambivalente

Nuestro estilo de apego influye en el tipo de relación de pareja. Una persona con un apego ansioso-ambivalente ha tenido experiencias donde su figura de apego a veces no ha estado presente cuando la necesitaba o no ha sabido escucharle como ella necesitaba. Por lo tanto, tiene una visión de sí misma de ambivalencia (a veces soy valiosa pero otras veces soy rechazada) y una visión del mundo como impredecible (no sé si los demás me ayudarán o si, por el contrario, me abandonarán.) Cuando estas personas encuentran pareja, establecen relaciones muy dependientes. Buscan de forma constante la confirmación de la otra persona le quiere. Se angustian ante momentos de separación porque sienten que es probable que le abandonen o que le traicionen. Son personas que pueden pensar cosas como: “tengo que estar pegado a ti porque si no me puedes abandonar y tengo que hacer lo que tú me pidas para que no me dejes.”

Ansiedad y dependencia en las relaciones de pareja

Esta dinámica de ansiedad y dependencia da lugar no sólo a relaciones tóxicas sino también a relaciones muy marcadas por los celos y conductas posesivas. Además, son personas que pueden llegar a generar cierto rechazo en la otra parte de pareja ya que tienen una sensación de que el amor que reciben nunca es suficiente. Pueden hacer reproches del tipo “yo siempre estoy cuando me necesitas y tú nunca me demuestras que me quieres lo suficiente.»

Apego ambivalente y relaciones con dinámicas de mucha demanda.

Pueden poner en marcha dinámicas de mucha demanda del otro porque la confianza en el amor del otro ha quedado dañada. La sombra del abandono está siempre acechante. Es frecuente que busquen relaciones precipitadas ante la dificultad para estar solas. Tienen muchas dificultades para superar una ruptura y puede que se agarren a un clavo ardiendo o que mantengan una relación de pareja de maltrato- “Yo dejo que me diga cómo maquillarme o cómo vestirme porque me quiere y se preocupa por mí” o “es normal que nos revisemos nuestros móviles porque tengo que saber qué habla con otras chicas o chicos para que no me la pegue.”

Relaciones de pareja en personas con apego evitativo.

Finalmente tenemos un estilo evitativo. Estas personas han tenido una experiencia temprana de vinculación con sus figuras parentales donde cada vez que se mostraban vulnerables, lloraban o demandaban cuidados las figuras de cuidado no estaban disponibles, no les atendían o les decían de forma constante cosas como “no llores” o “así no puedo estar contigo.»

Mostrarse fuertes

Tuvieron que aprender de forma temprana a mostrarse autónomos y fuertes, ocultando sus necesidades y emociones negativas para evitar el reproche o el rechazo. Por lo tanto, vamos a tener adultos o adolescentes que se muestran fríos y distantes en las relaciones con los demás. No muestran sus sentimientos y su manera de estar en el mundo es protegidos por una coraza de duros e insensibles, que en realidad esconde un sentimiento de dolor y fragilidad que no pueden hacer ver a los demás.

La dificultad de mostrarse vulnerable

De esta forma, cuando intenta establecer relaciones de intimidad con su pareja va a tener muchas dificultades. Temen mostrarse frágiles y vulnerables por miedo a ser rechazados. Por lo tanto, van a ser personas que no van a mostrar sus emociones con facilidad. Van a tener más dificultades para encontrar o establecer una pareja estable porque eso implica dejarse cuidar y mostrarse delicado en momentos. Además, como se muestran duros y poco expresivos, van a aparentar facilidad a la hora de romper una pareja y van a tener ideas del amor negativas y pesimistas como una defensa para no mostrarse vulnerables.

El estilo de apego no es inmutable

Sin embargo, este estilo de apego no es algo inmutable. Como hemos mencionado al inicio, la forma de vincularnos depende, en gran medida, del tipo de vínculo y de relación que el otro nos devuelve en la interacción. Existen relaciones que actúan como experiencias emocionalmente correctoras; por ejemplo, una relación psicoterapéutica. Personas con las cuales nos vamos a vincular y de forma inconsciente vamos a repetir los mismos patrones relacionales que aprendimos de forma temprana.

Respuestas diferentes del otro/a

Cuando nuestros patrones relacionales surjan y no encuentren el mismo patrón de ambivalencia o rechazo que encontraron en las relaciones pasadas, esto va a ir dando lugar a transformar la manera en la que esa persona se piensa a sí misma y cambiará también la manera de ver las relaciones y el entorno.

 

Carmen Domingo Peña
Psicóloga y Psicoanalista relacional infanto- juvenil, perinatal y adultos