HERNIA DISCAL: QUÉ ES Y CÓMO ABORDARLO

¿Alguna vez has sentido dolor cervical o lumbar, acompañado con hormigueos en los miembros superiores o inferiores, pérdida de fuerza, mareos, dolor…?
Estos son algunos de los síntomas asociados a la presencia de una hernia discal, pero tenerlos no siempre indica la presencia de la misma.

OS EXPLICAMOS DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

En este post explicamos cómo sucede el proceso de formación de una hernia discal, sintomatología y cómo el tratamiento desde la fisioterapia y osteopatía pueden ayudar considerablemente a mantener una mejor calidad de vida, postergando en muchos casos el abordaje quirúrgico.

¿Cómo se forma?

La hernia discal se describe como el proceso en el que parte del anillo externo que conforma el disco intervertebral, se rompe debido a una deshidratación prolongada del mismo en el tiempo, dejando salir la zona más interna (el núcleo). Generando, de esta manera, la presión de la raíz nerviosa correspondiente al nivel vertebral.

Síntomas

Esta presión continuada provoca un proceso de inflamación e irritabilidad del nervio, que se traduce en síntomas como hormigueos, parestesias, mareos, pérdida de fuerza y dolores nerviosos como ciática y cérvico-braquialgia.

Diagnóstico diferencial

Pero aquí es donde nos planteamos, ¿siempre que cursemos con alguno de estos síntomas tendremos una hernia de disco? No tiene porqué.
Veréis, las raíces nerviosas atraviesan varias estructuras anatómicas a lo largo de su recorrido y una simple compresión en alguno de esos puntos por tensión muscular o/y fascial puede desencadenarnos esos síntomas.

De hecho en consulta vemos que, no todos lxs pacientes con hernias discales cursan con sintomatología y a la vez muchas personas con dicha sintomatología no tienen ninguna hernia discal.

¿Afecta tu calidad de vida?

Sea cual sea la causa, lo prioritario es cómo se ve de afectada la calidad de vida de la persona. Y si hubiera una hernia discal, valorar en qué medida está comprometiendo dicha calidad y está poniendo en riesgo la misma.

Tratamiento con fisioterapia y osteopatía

Desde la fisioterapia y la osteopatía, abordamos esta patología de manera global, integrando la mejora del tejido con técnicas miofasciales, de movilidad, neurodinámicas, correcciones posturales y funcionales adaptadas al día a día de cada persona y ejercicio terapéutico.

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